El sol es una poderosa fuente de energía. La energía solar es la fuente principal de vida en la
Tierra y es el origen de la mayoría de fuentes de energía renovables, tanto de la energía eólica,
la hidroeléctrica, la biomasa, y la de las olas y corrientes marinas.
Todos los aspectos de nuestra vida diaria involucran el uso de energía: el transporte, la producción
de alimentos y el abastecimiento de agua (bombeo), así como la calefacción o el acondicionamiento
de nuestros hogares y oficinas. Para estos fines, los combustibles fósiles tales
como el petróleo, el carbón y el gas natural son los más empleados, a pesar de que la energía
solar absorbida por la Tierra en un año equivale a 20 veces la energía almacenada en todas
las reservas de combustibles fósiles en el mundo y diez mil veces superior al consumo actual.
La energía solar puede ser aprovechada de modos diversos. Además de las formas simples
empleadas para secar productos, calentar agua o calefaccionar edificios (lo que se conoce
como energía térmica solar), podemos utilizar la energía del sol para producir electricidad destinada
a hogares u oficinas, lo que se denomina electricidad solar o energía fotovoltaica.
Qué hacer con la energía del Sol
Se puede obtener calor mediante colectores térmicos, y electricidad a través de celdas fotovoltaicas,
si bien ambos procesos nada tienen que ver entre sí en tecnología ni en aplicación.
Fotovoltaica es la energía solar producida por celdas fotoeléctricas, capaces de convertir
la luz en un potencial eléctrico sin sufrir un efecto térmico (se aprovecha entre un 9%
y un 14% de la energía del Sol). Por otra parte, la energía térmica se logra con colectores
solares o placas solares térmicas, que convierten en calor entre un 40% y un 60% de la materia
prima recibida.
El colector solar está compuesto por cañerías o superficies de cobre unidas entre sí por canales
paralelos de menor diámetro (cañerías de cobre). Estos últimos llevan unas aletas de cobre
que transmiten el calor hacia el tubo, por el que circula un fluido (normalmente agua con anticongelante)
que lo transporta. Para conseguir mayor rendimiento, todo el conjunto se apoya
sobre una lámina de cobre ennegrecida que actúa como absorbedor de la energía. Todo este
conjunto se introduce en una caja, con un cristal en la cara superior y un aislamiento en la cara
inferior, que disminuye la pérdida de energía hacia el exterior. Se estima que un sistema de
cuatro metros cuadrados de placa solar y un acumulador (200 lts.) de la energía generada es
suficiente para cubrir el consumo de agua caliente de una familia de cuatro personas.
La energía solar fotovoltaica se perfila hoy, además, como una solución al problema de la electrificación
rural por sus ventajas respecto a otras alternativas: no contamina ni produce ruidos,
no necesita combustible ni mantenimiento, y, aunque con menor rendimiento, los sistemas
solares funcionan también en días nublados, captando la luz que se filtra a través de las nubes.
Energía barata, pero sólo a mediano plazo
El principal problema en el aprovechamiento de la materia prima irradiada por el sol es el factor
económico. Si bien el costo de un sistema convencional de gas o electricidad para calentar
agua es de un bajo costo inicial, estos sistemas consumen energía que cada vez tendrá un
mayor valor. En el caso de una instalación de placas solares con su acumulador de agua caliente
para una familia de cuatro personas, actualmente cuesta alrededor de US $1.000, pero hay
que tener presente que la cuenta del gas o electricidad se debe pagar periódicamente, mientras
que el suministro de energía solar es gratuito. En estos casos se estima que la recuperación
de la inversión comienza al tercer año de uso, para posteriormente amortizar completa-
esta es la solucion a todos nuestro problemas
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